Con la disminución de los precios en los sistemas de CCTV gracias al comercio mundial, la implementación de estos sistemas es cada vez mas común en toda clase de instalaciones que van desde grandes centros comerciales invirtiendo miles de millones de pesos, hasta comercios pequeños buscando tener una herramienta de seguridad disuasiva.
Sin embargo, la implementación de sistemas CCTV como mecanismo de seguridad privada no genera ningún valor estratégico ni táctico en caso de un incidente, a menos que este siendo monitoreada por una persona, agencia o empresa que tenga la capacidad de hacer algo: desde reaccionar en el lugar hasta llamar y pedir ayuda a la policía.
Cuando los sistema de CCTV se usan solo de forma disuasiva o para grabar eventos históricos, la inversión realizada sirve como mecanismo de prueba para atrapar al ladrón (en caso de ser un robo interno), y en casos mas extremos, simplemente para entregar a la policía para que trate de encontrar al ladrón. Es decir, el uso de CCTV que no esta siendo monitoreado de forma permanente se convierte en un mecanismo para prevenir y disuadir el robo continuado al interior de una organización. Rara vez se puede utilizar para detener un robo, lo cual es el principio de la seguridad privada; el resto es del ámbito policial.
Lo mismo, y de manera mas drástica ocurren con otras tecnologías aplicadas a la seguridad privada: las alarmas locales que no tienen monitoreo, el sistema de rastreo de GPS en vehículos y personas o incluso los sistemas de control de rondas para vigilantes. Es decir, que si los sistemas en los que invertimos para seguridad no están siendo monitoreados por una persona localmente o una central remota con capacidad de generar un proceso de reacción por parte de la policía o de la vigilancia privada contratada, el sistema implementado es obsoleto, pues no cumple con el objetivo para lo cual se dispusieron los equipos instalados.
Es por eso que la seguridad humana sigue siendo uno de los mejores elementos de la seguridad privada, pues siempre esta en capacidad de reaccionar ante un caso eventual. Sin embargo, debido a que es costosa, y que se debe fortalecer su labor a través de la implementación de tecnología para apoyarlo y mejorar su capacidad de acción, estas mejoras en capacidad tecnológica solo se logran si están en tiempo real.
Esto lo pueden demostrar cientos de personas que han sido robadas porque tenían sistemas de alarma locales sin conexión a una central, o empresas que han sido atracadas y se les han llevado hasta sus sistemas de CCTV, pues estos no estaban en línea. Es cierto que hay casos de éxito en los cuales los sistemas han ayudado a capturar delincuentes, pero estos han ocurrido porque estos nunca vieron o entendieron el impacto de las cámaras en el proceso probatorio contra ellos. Pero estos casos son la excepción.
Por lo mismo, escoger una compañía de seguridad que tenga la capacidad, sistemas, equipos y procesos para monitorear cámaras y alarmas en tiempo real es fundamental para la seguridad de instalaciones de todo tipo. Para clientes pequeños es económico, para entidades con gran cantidad de sucursales es fundamental como herramienta de seguridad física y de control operacional y para empresas grandes es imperativo como mecanismo para mantener a sus clientes y empleados seguros.